Category Archives: Teatro
Hedda Gabler – Henrik Ibsen
Hedda Gabler es el estudio de una mujer obsesionada con el aburrimiento en que naufraga su vida, y de cómo se destruye a sí misma tras destruir, total o parcialmente, las vidas de los demás. Considerada una de las personalidades teatrales más complejas y dinámicas de todos los tiempos, en ella Ibsen deposita una refinada maldad unida a un intelecto brillante. Los sufrimientos interiores de Hedda Gabler, también muy intensos, se topan a menudo con su cobardía social.
El texto teatral fue interpretado por primera vez en Múnich, Alemania en enero de 1891. Ibsen fue criticado en un principio a causa de la naturaleza muy particular de la protagonista, la cual no respetaba los ideales y la moral de la mujer de la época (aunque puede decirse que tampoco respeta ningún código moral, masculino o femenino, de cualquier época).
Casa de muñecas – Henrik Ibsen
La acción de Casa de muñecas tiene como protagonista a Nora, una mujer que simula estúpida frivolidad pero que en verdad es inteligente y aguda. Nora se vio forzada años atrás a recurrir a una artimaña financiera para costear un viaje en salvaguarda de la salud de Helmer, su marido, al tiempo que su padre se hallaba moribundo. A medida que la tensión del conflicto va in crescendo, la monotonía burguesa de la protagonista se va convirtiendo en un nudo corredizo que va dejándola sin aire. Ante su impotencia, observa la imposición de todo un mundo de valores contradictorios que amenazan su idea de felicidad.
Casa de muñecas fue la primera obra dramática de Ibsen que causó sensación. En la actualidad es quizá su obra más famosa y su lectura es obligatoria en muchas escuelas y universidades. Cuando Casa de muñecas se publicó generó gran controversia, ya que critica fuertemente las normas matrimoniales del siglo XIX. Aunque Ibsen negó que su obra fuera feminista, es considerada por muchos críticos como la primera verdadera obra teatral feminista.
Macbeth – William Shakespeare
Compuesta entre 1605 y 1606, Macbeth es sin duda una de las cumbres de la producción de William Shakespeare. Concebida en el ambiente medieval escocés, la obra logra anclarse perfectamente a la realidad que busca representar, y de ahí la presencia de brujas, profecías, desenfrenadas ambiciones, traiciones, asesinatos… en fin, la existencia de un mundo caótico dominado por una comprensión esotérica de la realidad, en la que las pasiones, movidas por irrefrenables deseos de poder y riqueza, aprisionan, empequeñeciendo, a los individuos, creándose las bestiales dictaduras del medievo.
Asistimos a una tragedia sangrienta que, no obstante, no es un mero juego escénico sobre el asesinato, sino más bien la representación de la lucha del protagonista contra sí mismo. El ambicioso Macbeth combate contra sus brotes de ética, venciendo siempre el lado oscuro humano. Las brujas refuerzan el carácter tenebroso de toda la trama; Lady Macbeth es el impulso necesario para hacer caer a su dubitativo marido en el abismo; y todo parece apuntar a la intención de dejar al espectador con la certeza de que el mal es un hecho de permanencia inevitable.
El jardín de los cerezos – Anton Chéjov
El jardín de los cerezos es la última de las piezas principales de Chéjov (las otras son La gaviota, Tío Vania y Las tres hermanas). Se trata de una comedia escrita en cuatro actos, ambientada en el declive económico de la aristocracia rusa a finales del siglo XIX. Durante este periodo, los hijos de los que habían sido sus esclavos se enriquecían y tenía lugar una inversión de papeles que ponía en entredicho el modus vivendi de las clases adineradas tradicionales.
El jardín de los cerezos es una obra de teatro que cuenta la historia de una familia de origen ruso que se ve en problemas financieros y económicos; sin embargo no se preocupa por mejorar o recuperar lo que está casi a punto de perder. Lubova Andreievna, terrateniente recién arruinada, vuelve a la casa familiar, al «Jardín de los Cerezos», el lugar donde vivió desde niña y del que ahora tendrá que desprenderse. Sobre la pérdida se construirán las nuevas vidas de aquellos cuyos destinos siempre estuvieron ligados al Jardín. Atrás quedan los recuerdos, los viejos empleos, los afectos… Un mundo de esperanzas y nuevas oportunidades surgirá de la desgracia, de la crisis. En la obra Chéjov mostró que las personas no viven grandes tragedias, ni discuten temas universales o tienen grandes romances, sino que los personajes transcurren por situaciones aparentemente vulgares, lo que esconde la trama de problemas que las personas (los personajes) en realidad viven.
Antón Chéjov, poco antes de morir, escribe «El Jardín de los Cerezos» como reflejo de su época. Hoy, sin duda, es también reflejo de la nuestra. Las coincidencias son relevantes y nos invitan, como ciudadanos comprometidos con nuestro tiempo, a revisitarlas y reflexionar con ellas sobre el sentido de nuestro modelo vital.






