Archivos del Día: 13 abril, 2012

Las maravillas del 2000 – Emilio Salgari

Emilio%252520Salgari%252520 %252520Las%252520maravillas%252520del%2525202000 Las maravillas del 2000   Emilio Salgari
Es casi imposible no concebir el futuro como una proyección ampliada del presente. Eso corre para Verne, pero aún más para Emilio Salgari, para quien el año 2000 significaba el punto de convergencia de todos los futuros posibles, la época en que éstos se cristalizarían en una especie de destino inevitable. Visto hoy, ese futuro se presenta como un abanico de posibilidades que año a año se va estrechando cada vez más, hasta quedar reducido a lo que definitivamente es.

Las maravillas del 2000 se publicó por primera vez en 1907, pero puede presumirse que fue escrita en 1903, dado que en ella se brinda con champagne “por nuestra resurrección en el 2003”. Dos hombres, dispuestos a conocer el futuro, ingieren una poción que los mantendrá dormidos durante cien años. Al despertar (han dejado instrucciones precisas para que ello ocurra) conocerán las maravillas y los peligros del tercer milenio.

El Corsario Negro – Emilio Salgari

2vwferm  El Corsario Negro   Emilio Salgari
Nacido en Verona en 1862 en una familia de pequeños comerciantes, Salgari manifestó pronto su pasión por el mar: en 1878 se inscribe en el Regio Istituto Tecnico e Nautico de Venecia, aunque nunca llegó a licenciarse. De vuelta en Verona, se dedica por entero a escribir y, en 1883, comienza a publicar por entregas su primera novela: Tay-See. A partir de aquí, y hasta su muerte en 1911, Salgari se convirtió en un escritor frenético, acuciado por un estado permanente de necesidad económica. Antes de cumplir cincuenta años, Salgari puso fin a su vida –complicada, triste y llena de desgracias familiares– a la manera tradicional japonesa, haciéndose un sepuku. Aunque no sean tan conocidos como Morgan, Barbanegra o el capitán Kidd, la hermandad de los piratas contó también con destacados miembros italianos, como Jean Moretti, Andrea Morisco o Papacodda. Sin embargo, el más famoso pirata italiano del Caribe, no es otro que Emilio di Rocannera, signore de Ventimiglia, más conocido como El Corsario Negro, a quien la imaginación de Salgari dio por destino vengar la muerte de sus tres hermanos a manos de Wan Guld, gobernador flamenco de Maracaibo. El Corsario Negro (1898) es una trepidante novela de aventuras ambientada en el histórico asalto del Olonés a la ciudad de Maracaibo.

Cumbres borrascosas – Emily Brontë

Cumbres%20Borrascosas%20 %20cover%20WEB  Cumbres borrascosas   Emily Brontë
La poderosa y hosca figura de Heathcliff domina Cumbres Borrascosas, novela apasionada y tempestuosa cuya sensibilidad se adelantó a su tiempo. Los brumosos y sombríos páramos de Yorkshire son el singular escenario donde se desarrolla con fuerza arrebatadora esta historia de venganza y odio, de pasiones desatadas y amores desesperados que van más allá de la muerte y que hacen de ella una de las obras más singulares y atractivas de todos los tiempos.

El hijo del león de Damasco – Emilio Salgari

webcover El hijo del león de Damasco   Emilio Salgari
La gran historia naval, la más gigantesca librada en el mundo, no tuvo ninguna eficacia, a causa de los secretos designios de Felipe II, que no quería que Venecia reconquistase su antiguo poderío y su pasado esplendor. Los aliados, en vez de aprovecharse del terror de los musulmanes y de la destrucción de su soberbia flota para correr a la reconquista de Chipre y a la liberación de Candía, se enfrascaron en mezquinas rivalidades, y se volvieron, no obstante los esfuerzos desesperados de Sebastián Veniero, sin haber intentado nada. La desgraciada República hallóse, pues, otra vez sola para pelear contra el turco.

La galera del Bajá – Emilio Salgari

webcoverw La galera del Bajá   Emilio Salgari
La gran historia naval, la más gigantesca librada en el mundo, no tuvo ninguna eficacia, a causa de los secretos designios de Felipe II, que no quería que Venecia reconquistase su antiguo poderío y su pasado esplendor. Los aliados, en vez de aprovecharse del terror de los musulmanes y de la destrucción de su soberbia flota para correr a la reconquista de Chipre y a la liberación de Candía, se enfrascaron en mezquinas rivalidades, y se volvieron, no obstante los esfuerzos desesperados de Sebastián Veniero, sin haber intentado nada. La desgraciada República hallóse, pues, otra vez sola para pelear contra el turco.